2025.06.26 (Jue)

✨ Resumen de Gemini 2.5 Pro  

[Juan 20:20] Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. [Juan 20:27] Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

Original

[Juan 20:20] Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.

[Juan 20:27] Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

[Juan 20:28] Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!

[Juan 20:29] Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

[Juan 20:31] Pero estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Los apóstoles que dudaron hasta ver directamente la resurrección de Jesús, e incluso Tomás, que no pudo creer hasta tocar sus heridas. A menudo se le llama el representante del “hombre lleno de dudas”.

Pero yo veo otra verdad en su historia. Él no perdió el favor de Jesús; más bien, entre todos los apóstoles, dejó la mayor confesión de fe: “Señor mío y Dios mío”. Quien puso la piedra angular de la esencia de la teología cristiana, la “Trinidad”, fue precisamente aquel Tomás “dudoso”.

Por supuesto, Jesús dijo: “Bienaventurados los que no vieron, y creyeron”. Una fe pura, sin duda, es sin duda valiosa y bienaventurada. Pero creo que siempre debemos estar alerta ante la posibilidad de que esa “fe bienaventurada” degenere en una “fe ciega” que acepta todo sin hacer ninguna pregunta.

Pensemos en el proceso por el que Tomás llegó a su gran confesión. No esquivó su duda, sino que planteó la pregunta más fundamental. Al final, la duda intensa y las preguntas son indispensables para comprender con más claridad la esencia (teológica). Más aún, para confirmar si esa comprensión coincide con el Dios que cada persona ha encontrado, también deben acompañarla conversaciones y debates profundos.

Quienes llegan a una fe plena solo por medio de la Palabra y la oración son, sin duda, bienaventurados. Pero también quiero decir que la persona que cree que solo puede llegar a la fe verdadera por medio de la duda, las preguntas, la conversación y el debate, y que aun así decide caminar deliberadamente ese “camino estrecho”, es igualmente bienaventurada.

La verdad es que, cada vez que mi confesión honesta de que “por más que lo intento, no puedo encontrarme con Jesús solo por la Palabra y la oración” vuelve dentro de la comunidad como una crítica de que soy “alguien falto de fe”, me he sentido agraviado y triste.

Pero ahora está bien. Porque sé que Jesús nunca da la espalda a quien “busca hasta el final” aun dentro de la duda, y que, incluso por medio de la experiencia más intensa, sin falta lo guiará a la fe. Ahora creo que Dios sostendrá, de una forma u otra, este corazón mío tan desesperado por encontrar la verdad.

Pedid. Y se os abrirá.

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