2025.06.05 (Jue)

✨ Resumen de Gemini 2.5 Pro  

Portada del libro ‘Models.’ ‘Models’ p202. Aquello para lo que de verdad no estaba preparado no eran esas condiciones externas.

Entrada original

naver-134-001

Portada del libro ‘Models’

naver-134-002

‘Models’ p202

Aquello para lo que de verdad no estaba preparado no eran esas condiciones externas.

Lo único que me faltaba era valor.

El valor de actuar honestamente según lo que me atrae desde dentro.

Al mirar atrás, siempre fui así.

Siempre sentía que “todavía no estaba lo suficientemente preparado”.

Después de bajar un poco de peso.

Después de ahorrar un poco más de dinero.

Después de graduarme del proceso de formación en el que estoy ahora…

Siempre era la misma excusa: me faltaba preparación.

Por eso mis acciones siempre se aplazaban para lo siguiente, y luego para lo siguiente.

Pero ahora por fin lo entendí.

Aquello para lo que de verdad no estaba preparado no eran esas condiciones externas.

Lo único que me faltaba era valor.

El valor de actuar honestamente según lo que me atrae desde dentro.

Sinceramente, siempre me faltó ese único valor.

Lo de hace unos meses en el autobús fue así.

Vi a una mujer que saludaba con una energía increíble, era guapa, adorable, y encima no llevaba anillo en el anular izquierdo.

En ese momento hervía dentro de mí un deseo clarísimo de “al menos intentar hablarle”.

Era un deseo honesto de mi interior, y pensé que quizá era una oportunidad que no volvería.

Pero después de 30 minutos de vacilación, simplemente no pude convertir ese deseo en acción.

¿Por qué demonios…?

Al final fue por las innumerables historias que mi interior había fabricado.

Todo tipo de historias negativas sobre “cosas que no habían ocurrido” y “cosas que ni siquiera iban a ocurrir”.

Esas historias fastidiosas aplastaron mi deseo y al final bloquearon mi acción.

El resultado de no atreverme fue, una vez más, arrepentimiento.

Esta vacilación y el quedar atrapado por los relatos internos no es algo limitado solo a las relaciones románticas.

Esto pasó hace varios años.

El CEO de una empresa vio una app que yo había desarrollado, quedó muy impresionado y me invitó nada menos que tres veces a comer a solas con él.

Pero frente a esa oportunidad valiosa, durante toda la comida rebajé la app que había creado y hablé como si mi propia capacidad fuera pésima. Y eso que, al mirar atrás ahora, en realidad sí era una joya de talento en la que un CEO podría fijarse.

Mi yo de joven pensaba que eso era humildad.

Pero no lo era. Simplemente tenía miedo.

Estaba dominado por mis relatos internos, me encogí y tiré a la basura una oportunidad preciosa.

Todavía me queda el arrepentimiento de pensar qué habría pasado si entonces hubiera actuado con un poco más de valor.

También recuerdo otro suceso de hace unos años.

Un inversor mostró mucho interés en mi propuesta de “Life RPG” y me dio una oportunidad para presentarla bien.

Pero entonces también hice lo mismo.

Rebajé el valor de mi propuesta, describí mi estado como “solo un estudiante con muchos sueños” y volví a menospreciarme.

El resultado fue el mismo. Otra vez quedé dominado por mis relatos internos y me encogí.

También entonces me faltó un solo paso de valor y una acción segura.

Al final, cuando miro atrás, el patrón siempre fue el mismo.

Frente a oportunidades importantes, mi interior fabricaba historias negativas,

yo me encogía ante esas historias y no lograba reunir el valor para actuar,

y repetía un resultado en el que solo quedaba arrepentimiento.

Como tenía miedo de no ser reconocido, acababa creando una situación en la que con seguridad no sería reconocido, y me tranquilizaba con eso.

Qué tontería tan grande…

Entonces, ¿he mejorado ahora? Sí. Creo que ahora he mejorado mucho.

El yo de ahora está en un estado muy honesto consigo mismo, y gracias a eso estoy lleno de confianza.

Por eso estoy lleno de expectativa de que ahora sí podré romper este patrón tan fastidioso de relatos internos y vacilación.

Ya no me esconderé detrás de la historia de “todavía no estoy preparado”. Saldré adelante con seguridad.

Lo que más necesito ahora no es otra cosa: es el valor de actuar.

Reunir ese valor es el verdadero comienzo de todo cambio.

Vamos.

Deja un comentario