2025.06.27 (Vie)

✨ Resumen de Gemini 2.5 Pro  

Soy, por naturaleza, una persona que valora el pensamiento profundo y la razón. Un mundo visible, demostrable y explicable mediante relaciones lógicas de causa y efecto. Esa era la forma de cosmovisión que yo consideraba más segura y racional. De manera natural entendía el mundo desde el materialismo, y vivía pensando que decir ‘Dios no existe’ era la actitud honesta de una persona intelectual.

Original

Soy, por naturaleza, una persona que valora el pensamiento profundo y la razón. Un mundo visible, demostrable y explicable mediante relaciones lógicas de causa y efecto. Esa era la forma de cosmovisión que yo consideraba más segura y racional. De manera natural entendía el mundo desde el materialismo, y vivía pensando que decir “Dios no existe” era la actitud honesta de una persona intelectual.

Pero había preguntas que abrían grietas en el muro de mi razón. El amor, el altruismo, la belleza y la existencia de la conciencia, cosas difíciles de explicar solo con un materialismo puro. Al final de estas inquietudes, decidí reconocer dos hechos. Primero, que creer en lo invisible a veces puede ser la opción más práctica y “racional”. Segundo, que el sentido de pertenencia y de propósito que da una vida de fe en Dios, y el marco para interpretar el sufrimiento, quizá puedan hacer más felices a los seres humanos.

Estas inquietudes terminan conduciendo a la pregunta por la “realidad”. Que alguien crea que este mundo está dentro de una simulación como “Matrix”, o que yo no soy más que un “cerebro en una cubeta” y que todas las sensaciones no son sino señales eléctricas, es libertad de cada uno. Porque, al fin y al cabo, no se puede demostrar. Lo mismo ocurre con el debate sobre la existencia de Dios.

Por eso decidí concentrarme no en discutir una realidad indemostrable, sino en una pregunta práctica: “qué significado y qué felicidad trae a mi vida creer de esta manera”.

Mi nueva perspectiva parte de aquí. Puede que Dios no “exista” físicamente en el mundo exterior que experimento. Pero sí puede ser “real” como influencia en mi mundo interior, es decir, en mis pensamientos y mi corazón. Una existencia no como realidad física, sino como realidad psicológica. Esa es la imagen de Dios a la que intento aferrarme.

Si lo explico un poco más, sería así. Creo que el “Dios” que los seres humanos han imaginado y del que han hablado es algo parecido a la inteligencia de enjambre de las hormigas o las abejas. Cada individuo se mueve solo según reglas simples, pero cuando se juntan innumerables movimientos, parece existir una enorme inteligencia o voluntad única. La “suma total del espíritu humano”, formada por la historia y la cultura de la humanidad y por los deseos de incontables individuos acumulados capa tras capa: esa es otra imagen de Dios tal como yo la entiendo.

Así que concluí que iba a comenzar el experimento más grande de mi vida. En vez de “demostrar” la existencia de Dios, elegiría la “fe dirigida hacia aquello que no puede demostrarse”. Actuaría “como si Dios existiera” y viviría con todo el cuerpo hacia dónde me conduce esa vida. Como primer paso, decidí orar a Dios todos los días y vivir amando a mi prójimo como a mi propio cuerpo.

Por supuesto, este camino no será fácil. Yo también pasaré por la angustia de Jordan Peterson al cruzar de intelectual lleno de dudas a creyente, y por la duda del apóstol Tomás, que decía que creería solo si tocaba.

Quizá, quién sabe. Si sigo repitiendo duda y acción de esa manera, tal vez un día, aunque sea más tarde que otros, camine el camino estrecho de una fe más profunda que la de nadie precisamente porque dudé con más intensidad que nadie.

Decidí apostar mi vida por esa posibilidad.

naver-095-001

naver-095-002

naver-095-003

naver-095-004

naver-095-005

naver-095-006

Deja un comentario